viernes 13 de noviembre de 2009

Haciendo camisas norteamericanas con la voz

Por: Sarbelio Henríquez
Diseñador Gráfico/Director Creativo.

Sarbe nos trae un escrito que quiso hacer luego de haber trabajado por varios años en un call center y poder así mantener sus estudios.
A pesar de ser lugares con una paga competitiva.
Aún estamos en duda si es un trabajo digno.
¿Qué piensan?
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Paredes llenas de vidrios polarizados.
Un teclado que maquila camisas de supuestas soluciones.
Mis dedos tecleando la tela.
Mi voz a través de un micrófono
que llega hacia el país con mayor poder de América -o el mundo-
La temperatura a unos veintidós grados Celcius.
Más de ocho horas en una silla reclinable aparentemente cómoda.
Un espacio personal de aproximadamente un metro cuadrado -o menos-
Mis oídos sangrando problemas técnicos, preguntas, dudas, comentarios,
gritos, enojos, cuentos largos y cortos de vidas efímeras
y nombres de personas que nunca conoceré.
Ojos en el techo que dan vueltas de trescientos sesenta grados
para vigilar mis acciones diarias.
Métricas imposibles y metas que alcanzar sin siquiera entenderlas completamente.
Quince minutos cada cuatro horas y media para:
descansar y suspirar en el cuarto de descarga emocional -baño-
comer y tomar algún alimento artificial que seguramente me hará subir de peso
exageradamente.
Encerrado en un espacio donde no hay espacio para los sentimientos personales.
Donde debés tener cinco manos, cuatro oídos, ocho ojos y tres bocas.
Soy un número.
Una estadística.
Un instrumento.
Una máquina
que hace camisas de mi propia piel.
De mi tiempo.
De mi esfuerzo sin esfuerzo.
Mi concentración fija en la hora.
No hay que verla.
Porque desespera.
Un minuto tarde y he dejado de producir tela.
Un minuto y tienen una razón para tirarme a la calle del desempleo.
Un lugar lleno de almas recicladas
que emigran de diferentes maquilas de voz.
Voces recicladas.
Racismo intencional de los que te buscan para que les ayudés.
Para que movás tu varita mágica imaginaria y resolvás cualquier puto problema que pueda existir.
En toda su vida.
Y además les regalés algo.
A ellos.
A los de piel clara, ojos claros y cerebros vacíos.
Ellos, que no saben que estás situado geograficamente en el mismo continente de donde ellos viven.
Ellos que te necesitan.
Y vos o yo, que los necesitamos para comer.
Listo.
Aquí tiene otra camisa señor.
Mañana debo hacer 20 o no me pagan.

sábado 7 de noviembre de 2009

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Walter Solis
Helio Invitado
Estudiante de Comunicaciones


Walter quisó publicar un escrito que nos retrata una relación oxidada y a punto de morir.

Si ya se han sentido así.... o quieren comentar ¡Adelante!

Ya era de noche cuando entró al cuarto, yo estaba en una silla de frente a la gran ventana que daba al patio, la ventana desnuda dejaba ver la negra noche, con muchas estrellas y la luz de la luna iluminaba la copa de los árboles.


Sentí su presencia cuando se paró detrás de mí, sin embargo no volteé, lo único que quería era seguir viendo por la ventana, poner mi mente en blanco, disfrutar de la tranquilidad de esa noche.

-¿Por qué no me mirás?- me preguntó
Solté un suspiro, deje pasar unos segundos para pensar….
- porque no quiero convertirme en estatua de sal”
Fue en ese momento que comenzó a llorar. Yo también sentí ese deseo, pero por distintas razones.

Este hombre a mi espalda ahora representaba el pasado. Un pasado que me hacía sentir feliz de dejar atrás. Quise llorar de alegría por eso.
Horas atrás hubiera dado mi vida por él, pera ya no. Por fin había yo entendido que todo el tiempo que esperé fue desperdiciado.
Ahora que él me amaba, ya no lo amaba yo.
Puso su mano derecha sobre mi hombro, con la otra se limpiaba las lágrimas, con su cabeza gacha, estas corrían más rápido.
No me decía nada. Ta vez era lo mejor.
Yo seguía mirando por la ventana, ya no la noche, sino la copa de los árboles.
-“¿Abran nidos en esas ramas?”... –Pensé

Seguía yo dándole la espalda, y sin levantarme de la silla pude sentir cuando se arrodilló y me abrazó desde atrás.
-“Te amo”. Susurro.
“Que ironía” dije para mí; pasé dos años esperando esas palabras, y ahora sólo me producían incomodidad.
No quería ser cruel… por Dios que no quería serlo. Pero siempre preferí que fueran sinceros conmigo, era momento de serlo con él.
-“Yo no”, le dije y giré la silla para que nuestros rostros se encontraran.
Sus ojos estaban como vidrio, su nariz húmeda y la cara roja, cosa rara para alguien moreno.
Me miró y se limpió las lágrimas, se incorporó del piso, y la dignidad mal concebida se apoderó de su ser.

-“Sos un pendejo”.. – me gritó. –“Soy lo mejor que te pudo haber pasado”
“ Fuiste importante…… en su momento”, repliqué tratando de no levantar la voz.
“Yo también te quise, pero era por que no te conocía, no pensés mal, sé que no sos mala persona; pero me enamoré de alguien que no me permitió conocerlo bien, te idealicé, te creí muy diferente”

-Me gritaba y agitaba las manos con fuerza. Era obvio que respiraba por la herida.
Tanto insulto me colmaron la paciencia y grite también.
-“¿Y qué es lo que reclamás? ¿No sos vos quien sólo se acostó conmigo y después me mandó por un tubo? ¿No sos vos el se hizo de rogar tanto tiempo y no me dio chance para nada? ¿ahhh?”
- ¿Es desquite entonces?..- dijo.
-No…. No es desquite. Y con voz suave le dije: “es que ya no te amo”

Dije esto mirando el suelo, por eso no vi el puño que chocó contra mi cara.
El golpe me hizo caer, la sangre comenzó a salir de mi labio. ¿ o de mi lengua?, lo único que sabía era que me dolía toda la boca.
No me dio tiempo de levantarme, él salió del cuarto de la casa, subió a su carro y se marchó con un chirrido de llantas.

“Por fin termino, ya termino”. – dije.

Y volví la vista a la copa de los árboles.

domingo 1 de noviembre de 2009

Y él la adoraba....

Cristina Morataya
Estudiante de Bio Medica.


Cris ha decidido colaborar con nosotros de nuevo.
Nos trae esta vez esta pequeña pieza de la que todos nos podemos relacionar.
Vengan los comentarios.





Y él la adoraba....
En sus días la veía y en sus noches la soñaba
y en sus sueños el deseaba que algún día ella lo amara

Ante sus ojos se cruzaba y con sus labios él dibujaba
una sonrisa a diario y así lograr simpatizarla

Sus razones desconocidas, sus ilusiones bien marcadas,
sólo esperaba que sus ojos algún dia le miraran

Y sus manos se estremecían cuando a su lado estaba
y en un silencio profundo confesaba que la amaba

Él la veía, le soñaba y esperaba con amarla, suspiraba...
e idealizaba el momento de encontrarla

Y en los días más sombríos sus luces se apagaban
por que ella caminaba al lado de quien amaba

Sus ilusiones, sus sueños sus esperanzas derrumbadas....
un puñal le atravesaba y más sin embargo él la adoraba...

domingo 25 de octubre de 2009

Tarde en Estado Vegetal

Margarita Lopez
Estudiante de Comunicaciones
http://made4luv.blogspot.com/

Marga esta vez se peló, nos trae un escrito que describe detalladamente la vida, si es que podemos llamarle así.
Nos da su perspectiva de un día cualquiera.
¿Qué piensan?





Ilustración por: Sarbelio Henríquez


Se mueve
Todo se mueve
También lo siento por dentro
Y si se mueve…
pero es sistemático
“Pum…pum” alcanzo a escuchar su sonido
Luego, se vuelve como un “slow motion”
Y todos pasan
Los veo con sus trajes
Con sus celulares
Mirando el reloj como queriendo decir que nosotros manejamos al tiempo
¿O es al revés?
Las miradas se encuentran y se pierden entre tanta prisa de las gentes
Las luces de la ciudad no son testigo de la luz que las personas llevan en su alma
Alma que está apagada con la monotonía de sus aburridas vidas
Almas vacías que no se encienden ni “inmutan” ante el roce de la piel de quien va a la par
Ya no se escucha el “pum…pum”
Ya nadie escucha lo que el corazón dice
La verdad duele ver como no nos damos cuenta la manera en que un niño abraza a su perro mientras disfruta de una paleta de chocolate o fresa
Duele ver que el llanto del niño es apagado con el ruido de la ciudad
Que los lamentos de aquellos que sufren es ignorado por miles de oídos que escuchan sólo aquello que quieren escuchar, muchas veces, para elevar su ego
Yo escucho….oigo muchas cosas, historias y lamentos
Escucho risas, escucho la música del corazón de las personas que están a mi lado…
Quiero escuchar todo lo que me rodea
El viento, el aire, el agua, el fuego
Quiero escuchar los cantos de la tierra mientras llueve y el cielo
Celebra su presencia con estrepitosos truenos y descabellados rayos de luz
Que dejan entrever a los amantes que bajo el agua se juran amor eterno
Siguiendo el ritmo de la música que de su corazón sale
Y ejecutan la melodía del amor con las caricias que brotan de sus manos
Escucho cualquier cosa para no escuchar mi propio corazón…Siento que se mueve
Lo siento ahí…está herido…pero sigue latiendo
Por favor, recupérate pronto para poder seguir viendo más allá de las cosas
Para seguir viendo con el corazón y no con los ojos materialistas del ser humano.

miércoles 21 de octubre de 2009

Alto a la discriminación


Ernesto Olmedo
Estudiante de Diseño Gráfico
Nos trae un pequeño aporte para concientizarnos respecto a
la vida que las personas afectadas con VIH/SIDA llevan.